De niño yo tenía dos grandes pesadillas que me hacían despertarme bruscamente y no dormía más. La que más miedo me daba era que me despertaba y tenía delante de mí una cobra o que empezaba a rodearme una pitón. Soñar con serpientes era mi mayor pesadilla. Hasta los 12 años fueron mis peores pesadillas. ¿Qué pasó para dejar de tener pesadillas con serpientes? Todo cambió cuando vi “La Guerra de las Galaxias”, desde entonces y han pasado más de 45 años, yo duermo con una espada láser debajo de mi almohada. Cuando aparece la serpiente en mis sueños, yo solo tengo que coger la espada láser y acabar con ella sin esfuerzo y sigo durmiendo plácidamente. La otra pesadilla era que me caía de una gran altura, en esta ocasión solo tenía que decirme que iba a caer sobre una cama (no estaba mintiendo). De una manera muy simple manipulaba mi cerebro.

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A partir de estas “tontas” acciones para manipular mi cerebro y vivir mejor, empecé a buscar información. Hace unos 10 años cayó en mis manos este librito “Ágilmente” de Estanislao Bachrach que, de una forma muy divertida y fácil lectura. Empecé a preocuparme más de cómo poder manipular mi cerebro según mis intereses, sobre todo en cuestión de esos miedos que produce la ansiedad ante situaciones desconocidas. Como dijo Marie Curie «dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender»  

Tenemos 3 cerebros y todo en un cerebro triuno que es una teoría propuesta por el neuropsicólogo Paul D. MacLean en el año 1990 (el libro es menos divertido que el de Estanislao). Paul D. MacLean explica la división del cerebro humano en tres partes diferentes que funcionan de forma independiente, cada una con sus propias capacidades y funciones. Estas partes son el cerebro reptiliano o primitivo, el cerebro límbico o mamífero y el cerebro neocórtex o humano. Estas tres partes del cerebro tienen una conexión entre sí y trabajan juntas para ayudar al cerebro a funcionar de forma óptima. La cuestión es ¿qué cerebro te domina?

El cerebro reptiliano es la parte más antigua del cerebro, tiene unos 600 millones de años de evolución y se encarga principalmente de las funciones básicas de supervivencia, como la respiración, la regulación del cuerpo, el ritmo cardíaco y la digestión. Esta parte del cerebro es instintiva y reacciona de forma inmediata a cualquier cambio ambiental. Su misión es sobrevivir y procrear para expandir la especie. Sí, es quien elige por tema de sexo.

El cerebro límbico tiene unos 200 millones de años de evolución, es la parte del cerebro que se encarga de las emociones, el comportamiento y la memoria a largo plazo. Esta parte del cerebro nos ayuda a tomar decisiones basadas en nuestros sentimientos y emociones, lo que nos permite responder de forma adecuada a nuestro entorno. También es responsable de algunas de nuestras reacciones emocionales, como la tristeza, la alegría, el asco, el miedo o la ira. Y dispone de la “amígdala” que es como el caché de un ordenador, es decir que todas las experiencias buenas y, sobre todo, las malas están almacenadas para que cuando parezcan automáticamente se actúe en consecuencia.

El neocórtex es la parte más reciente, solo tiene unos 100.000 años de evolución y es responsable de la toma de decisiones racionales, la resolución de problemas y el razonamiento abstracto. Esta parte del cerebro también es responsable de la memoria a corto plazo, la atención, el lenguaje y las habilidades motoras. Esta parte del cerebro es la que nos permite ser conscientes de nosotros mismos y de nuestro entorno. Es la parte en la que somos seres humanos.

Los tres cerebros se comunican entre sí a través de una red de neuronas. Estas neuronas transmiten información entre sí para ayudar al cerebro a funcionar de forma óptima. Cuando una parte del cerebro procesa una información, envía una señal al resto del cerebro para que también pueda procesarla. Esta comunicación entre las partes del cerebro se conoce como la teoría de la conexión. Y aquí está el problema, me explico. Cuando la información va del cerebro neocórtex, el humano, a los cerebros Emocional y primitivo es como un camino de cabras por las montañas y cuando llega la información está distorsionada y tiene poco valor e importancia. Ahora bien, cuando la información va del cerebro reptil o del cerebro mamífero, con su potente amígdala, al cerebro humano, es como una autopista de 7 carriles, por lo cual es instantánea y hace que el cerebro neocórtex se paralice y no pueda asimilar dicha información.

Es importante entender cómo funcionan los tres cerebros para poder manipularlos para nuestros intereses. Hay varias formas en que puedes manipular los tres cerebros para tus intereses o, mejor dicho, como tu cerebro neocórtex empieza a “dominar” los otros dos.

La primera forma es que el cerebro neocórtex usa través de la motivación. Al establecer una meta clara y motivante para ti mismo, puedes usar al cerebro reptiliano para motivarte a lograrla. Esto significa que el propio cerebro reptiliano te ayudará a superar el miedo, el cansancio y la desmotivación para alcanzar la meta. Te pongo un ejemplo personal, imparto formación en oratoria y presentaciones públicas, ventas, formación en búsqueda de la excelencia y, además doy conferencias en empresas, … Pues bien, el día del evento mi cerebro reptil me insinúa… “se podría anular la formación, a ver si llaman y nos quedamos en casa” … a lo cual mi cerebro humano dice… “vivimos de esto, ¿nos quedamos sin comer? Y si ¿la mujer de nuestra vida está presente? (esta pregunta solo la hago cuando no tengo pareja)”. A partir de este momento, ¡¡¡ni te imaginas la motivación que le entra al reptiliano que contagia a todo el cerebro e,  incluso, a todo el cuerpo!!!

La segunda forma es la que usa el cerebro neocórtex a través de la visualización. Esta técnica te permite usar el cerebro límbico para imaginar el resultado deseado y sentir las emociones asociadas. Esto te ayudará a mantener la motivación y la determinación para alcanzar tu objetivo. Mi amígdala es muy puñetera, como todas, y siempre recuerda casos donde ha sido un desastre, lo que pretende es que no me sienta otra vez mal. Como me pasó cuando era adolescente y tenía que recitar una poesía ante la clase de 7º de EGB y me quedé en blanco. Ahora, 45 años después, le respondo que ya he aprendido a no quedarme en blanco y le muestro mi visualización del éxito del evento, ya sea formación o conferencia.

Finalmente, la tercera forma de manipular es a través de la planificación. Esta técnica te permite usar el neocórtex para planificar tu camino hacia el logro de tu objetivo. Esto significa que tendrás que analizar la situación, planificar paso a paso cada acción y evaluar los resultados para alcanzar tu objetivo, además con investigación, puedes conseguir que todo no es tan malo como el “miedo”, la ansiedad a lo desconocido, muestra. Durante mucho tiempo tuve miedo a volar. Siempre usaba un medio distinto al avión para viajar. Hasta que, en la empresa de logística, los desplazamientos eran entre países, una vez tuve que cruzar el Atlántico, y ya no podía buscar otra alternativa. Así que mi hice la siguiente pregunta: ¿Tengo miedo a volar o que se caiga el avión? Tengo miedo a que se caiga el avión. Investigué y me di cuenta que es mucho más peligroso el automóvil que montar en avión. Además, a mi amigo David, ingeniero de Airbús y uno de los padres del A380, le preguntaba sobre temas técnicos que me contestaba de una forma muy profesional y a mi nivel de entendimiento. Con la planificación y con toda esta información, no te puedes imaginar lo que me encanta volar y siempre estoy dispuesto a tomar un avión para desplazarme de un lugar a otro.

En conclusión, el cerebro triuno es una teoría propuesta por el neuropsicólogo Paul D. MacLean que explica la división del cerebro humano en tres partes diferentes. Estanislao Bachrach en su libro “Ágilmente” lo explica muy bien. Estas partes son el cerebro reptiliano, el cerebro límbico y el neocórtex. Estas tres partes del cerebro tienen una conexión entre sí y trabajan juntas para ayudar al cerebro a funcionar de forma óptima. Se pueden manipular los tres cerebros para tus intereses usando estrategias como la motivación, la visualización, la planificación e información. Estos tres cerebros se comunican entre sí a través de una red de neuronas que permiten al cerebro procesar la información de forma óptima. Tan optimas como que ahora las neuronas funcionan por autopistas de 7 carriles en ambas direcciones. Por cierto, la generación Z y, sobre todo, la generación Mini-Z ya vienen con estas modificaciones de “fábrica”. Si tienes hijos o sobrinos de unos pocos años, ¿no has observado como se comunican y cómo saben hacerlo en función de a quién les habla? Y encima, les damos el móvil para “entretenerlos” cuando más daño se les puede hacer a su cerebro que se está formateando y que no está preparado aún para recibir tantos estímulos visuales.

Una cosa más, si de la nada me surge una de esas preguntas de “miedo” por parte del cerebro emocional o del reptil, la respuesta del neocórtex es: “Ya veremos”.  Y el “miedo” se diluye.